El avance hacia el Switch Palace verde se dio antes de lo previsto. Entre trampolines, enemigos chungos que te ponen a prueba, escenarios cada vez más extraños, y un templo fantasmagórico donde tienes que batallar con un big boo, el tiempo pareció acortarse.
Es posible que la experiencia acumulada haya comenzado a rendir frutos. Aun así, y pese a considerarme un “dedos rotos”, los últimos 4 niveles resultaron especialmente entretenidos, aunque cada uno presentaba una marcada dosis de sadismo plataformero. Desde los insistentes Ninji, que aparecen en gran número y rebotan sin tregua en The Way of Ninji, hasta los persistentes Boo presentes en Soul’s Temple, cada segmento exigía paciencia y cálculo.
Entre todos, Streamside destacó como una experiencia particular: un nivel de corte surrealista que, pese a resultar por momentos irritable, es breve y directo. Su mayor reto reside en la búsqueda de la llave, lo que obliga a moverse con precisión, saber saltar, caer con precisión y moverse rapido. Es una propuesta original que refleja bien la esencia del VLDC: niveles diseñados para desafiar, frustrar y, al mismo tiempo, recompensar al jugador que logra superarlos.
Fueron 5 niveles intensos. Este overworld aún guarda más de lo que aparenta.
Ruta tomada:
Desvío del mapa hacia la caverna del Switch Palace verde
Niveles
explorados: The Way of Ninji, Soul’s Temple, Streamside, Indivisibility y Green
Switch Palace
Sensación:
Alerta con ligera dosis de nervios
Estado del jugador: Nervioso
La meta fue
alcanzada. El Switch Palace verde ya no es una promesa lejana, sino un punto
conquistado dentro de esta travesía. Con ello, se abre un nuevo frente:
localizar el Switch Palace rojo y explorar los niveles pendientes dentro de esa
cueva misteriosa, que se perfila como el inicio de una nueva etapa.






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